Brisvia nació con una idea simple: devolver la minería a manos de la gente. Una criptomoneda que se mina con el procesador de una computadora común (RandomX), con un arranque justo: sin preminado, sin monedas reservadas para los creadores, y con una emisión pública y verificable desde el primer bloque.
Con el lanzamiento a la vuelta de la esquina, este es un repaso corto del camino que nos trajo hasta acá. Podés leer más sobre el proyecto en la página Acerca de.
Software que cualquiera puede usar
Construimos una aplicación de escritorio que junta billetera, nodo y minero en un solo programa, y la tradujimos a varios idiomas para que más gente pudiera usarla cómoda. También abrimos el código del núcleo en GitHub, para que cualquiera pueda revisarlo y auditarlo: nada escondido.
Una red que se puede verificar
Pusimos en marcha un explorador de bloques para que cualquiera pueda mirar la cadena, y publicamos el sitio en cinco idiomas, junto con una hoja de ruta y una sección Acerca de que cuentan en qué punto está el proyecto, sin promesas infladas.
Qué viene ahora
Todo llevó a esto: el 1 de agosto la red arranca y el minado empieza desde el bloque 1. A partir de ahí, la hoja de ruta continúa, y se construye de forma abierta, con la comunidad.